Todas las empresas tienen la mayoría de los recursos a su disposición. La gran variable es la calidad del liderazgo: es lo que determina porqué algunas empresas fracasan, mientras otras triunfan”
(Sidney Boyden)


El Headhunting o Executive Search surgió en 1946 en Nueva York. En ese año Sydney Boyden, que trabajaba como consultor en Estados Unidos detectó una oportunidad de mercado en la búsqueda y selección de directivos. En un entorno económico que se estaba reactivando con rapidez después de la segunda Guerra Mundial las empresas empezaban a demandar profesionales y no era fácil encontrarlos. Para cubrir esta demanda, Sydney Boyden fundó la empresa que lleva su nombre y que es el origen de todas las demás compañías de Headhunting que surgieron posteriormente.

En ISDEC sabemos qué los procesos de selección deben ser serios y eficaces, por lo que es necesario que estén bien estructurados, la comunicación debe ser clara, el trato de la información rigurosamente confidencial y el proceso ético. Estos son los factores que aportan la diferencia.

Nuestro proceso de selección:

  • Reunión previa con la organización para captar sus necesidades y definir el Job Description.
  • Publicación en diferentes plataformas profesionales.
  • Utilizamos nuestro networking y búsqueda paralela en diferentes redes sociales como Bluestep, Linkedin y Xhing.
  • Primera toma de contacto con los candidatos y comunicación de las fases del proceso.
  • Proceso de entrevistas: evaluación de competencias y habilidades.
  • Contraste de referencias: desempeño, aptitudes y actitudes.
  • Cierre: presentación del informe al cliente.

La lista de habilidades más demandadas por nuestros clientes y en general por las organizaciones:

Habilidades clave para posiciones Directivas:

  • Liderazgo: unificar a un equipo en el logro de un objetivo con motivación y compromiso es una habilidad innata de los mejores directivos. Para ello el líder debe ser capaz de descubrir y potenciar las capacidades de quienes forman su equipo.
  • Saber delegar: un buen directivo debe saber delegar funciones entre los miembros de su equipo haciéndolos responsables de la buena ejecución de las tareas. Para ello deberá saber discernir que tareas pueden ser delegadas o no.
  • Construcción de equipos: no hay que confundir un grupo de trabajadores con un “equipo” el que ha de estar organizado, motivado y disciplinado. Un equipo debe compartir logros y fracasos siendo capaces de dejar a un lado el espíritu individual por el espíritu colectivo. Un líder debe saberse comunicar y ejercer la comunicación asertiva.
  • Capacidad de resolución de problemas: la habilidad principal es evitarlos, anticipándose a la eclosión de las situaciones conflictivas o problemáticas. Dado que esto siempre no ocurre el directivo deberá poner en práctica todas las capacidades para resolver los problemas de mejor forma posible.
  • Resiliencia: es la habilidad para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Un buen directivo habrá de decidir cuándo y de qué manera traslada las situaciones difíciles a los miembros de su equipo, motivándoles para conjuntamente poder superarlas.
  • Fluidez en la toma de decisiones: gran parte del tiempo del directivo se utiliza para la toma de decisiones, por lo que optimizar el proceso contribuirá de gran manera a su éxito. Es importante saber controlar los tiempos de la toma de decisiones, pues fuera de tiempo podría ser una decisión ya desacertada.
  • Habilidades técnicas: de nada servirán las habilidades de gestión, si el directivo no dispone de un bagaje de conocimientos técnicos que le permitan supervisar y distribuir el trabajo entre los miembros de su equipo. Además debe ser un referente para su equipo aportando conocimientos cuando sea preciso.
  • Inteligencia emocional: un líder debe tener empatía, habilidades sociales y  gestión y control de las emociones, todos estos factores generaran un buen clima laboral, motivación y relaciones satisfactorias que estrecharan los lazos del equipo.
  • Visión y pensamiento estratégico: un directivo ha de ser capaz de fijar prioridades y diseñar planes de acción para el logro de sus objetivos establecidos. El directivo ha de ser el estratega.
  • Gestión del cambio: como dijo Heráclito “todo fluye, todo cambia, nada permanece constante”. Los directivos han de poseer la habilidad para poder liderar los cambios.
  • Habilidades de reconocimiento y recompensa: el reconocimiento y la recompensa, aumentarán la motivación y la implicación del equipo para lograr llevar a cabo los objetivos establecidos por su líder.

Habilidades clave para posiciones Transversales:

  • Toma de decisiones: tomar decisiones de forma ágil, informada y sensata, no ser indeciso, es una habilidad clave para cualquier puesto de trabajo.
  • Compromiso: estar comprometido con nuestro trabajo, implica no requerir de mucha supervisión para dar lo mejor y cumplir con las tareas encomendadas de forma confiable.
  • Comunicación interpersonal: contar con buenas habilidades de comunicación, tanto oral como escrita, es una cualidad sumamente valorada en todos los ámbitos de trabajo. Facilita el trato con los colegas, la resolución de conflictos y el dar y recibir instrucciones de forma clara y precisa. También es esencial a la hora de brindar y aceptar críticas constructivas.
  • Flexibilidad: en un mundo de cambio constante, saber adaptarse a las circunstancias y no temer a los nuevos desafíos es evidencia de una personalidad flexible, capaz de salir de su zona de confort y afrontar las dificultades con una actitud positiva.
  • Gestión del tiempo: se trata de saber dar prioridad a las tareas más importantes y urgentes, así como delegar o dedicar menos tiempo a las que no lo son tanto. 
  • Liderazgo: aunque no se tengan personas a cargo, saber liderar y motivar a los demás para que den lo mejor de sí mismos es una habilidad muy apreciada por las empresas.
  • Inteligencia emocional: desempeña un papel fundamental en el ámbito laboral, es beneficiosa para la satisfacción en el trabajo, para un mejor liderazgo, para reducir el estrés y para trabajar en equipo.
  • Creatividad y resolución de problemas: las personas que no solo se enfocan en el problema, sino que inmediatamente intentan buscar una solución de forma lógica y creativa, son aportes de gran valor para cualquier organización, y seguramente lograrán destacarse.
  • Trabajo en equipo: saber trabajar en equipo de forma abierta, transparente y constructiva, es una habilidad  transversal esencial para desempeñarse en cualquier medio.
  • Responsabilidad: Saber reconocer los propios errores en lugar de buscar las culpas en los demás, así tener la capacidad de como enorgullecerse cuando el trabajo sale bien, es una muestra de que eres una persona responsable, íntegra y comprometida con tu trabajo.
  • Saber trabajar bajo presión: Cumplir con las fechas límite, lidiar con las crisis y enfrentar los cambios y problemas a último momento es parte de una cualidad cada vez más esencial: saber trabajar en un ambiente demandante.